
Una limpieza correcta de nuestro caballo no sólo conseguirá mejorar notablemente su aspecto, sino que además le ayudará a mantenerle sano.
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Sin lugar a dudas una de las causas más comunes de infección parasitaria en equinos son los huevos de mosca. Éstas los depositan en las patas del caballo, quien los engullirá al lamerse, provocando la infección.
Por ello conviene que nos mantengamos alerta y evitar este problema. Percibiremos la presencia de estos huevos si observamos pequeños puntos amarillos en los miembros de nuestro caballo.
Estos huevos resultan realmente difíciles de eliminar, puesto que permanecen perfectamente enganchados a los pelos. Para conseguirlo, será necesario frotar la zona con una esponja bien empapada en vinagre, que deberá estar tibio; no bastará con frotar una vez, deberemos repetir la operación dos días seguidos para conseguir que los huevos caigan por sí mismos.
Se trata de una forma de limpieza únicamente aconsejable en caso de que el caballo esté sucio de grasa, ya que el exceso de jabón reseca la piel del animal, llegando a producirle picores e incluso dejándola sin brillo (si no es más conveniente lavarlo únicamente con agua).Para duchar al caballo con agua y jabón es recomendable seguir estas pautas:
Cepillo de raíces: cuyas cerdas pueden ser naturales o de plástico. Muy útil para eliminar las manchas propias de la pesebrera (barro seco, estiércol...). Bruza: elemento más cómodo que el cepillo ya que se adapta a nuestra mano y es más ligera; sus cerdas además son más cortas y suaves, con lo cual evitamos hacer daño al animal si accidentalmente le golpeamos con ella. Se utiliza para eliminar la suciedad en general (grasa, caspa...) no sólo del pelo sino de la piel en general. Muy recomendable para la cola y la crin. Tijeras: para arreglar cola, tupé, crin y pelos que sobresalen en las orejas.
Almohaza: válida para la limpieza de la grupa, debe usarse con suavidad.
Limpiasudor: para eliminar el exceso de agua lluvia, ducha...) o de sudor.
Esquiladora : que podrá ser manual o mecánica, cualquiera de ellas nos será de gran ayuda a la hora de cortar el pelo al caballo.
No nos cansamos de recordar que la salud de nuestro caballo está muy íntimamente ligada con su higiene y con la higiene del lugar en el que se encuentra. Por eso es tan importante mantener una correcta rutina de limpieza de las pesebreras. 1.- Cómo combatir una infección Cuando la infección ha invadido la pesebrera, la forma de actuar es diferente. Sin duda deberemos optar por el uso de productos y formas más "drásticas"; por un lado y antes de nada tendremos que vigilar la salud de los caballos y actuar en consecuencia siguiendo las indicaciones del veterinario. Hay quien además de esto recurre a el quemado de una bomba desinfectante en los locales cerrados herméticamente. Ésta debe dejarse durante toda una noche, de manera que los gases penetran en los más profundo de las grietas del suelo. 2.- Cómo desinfectar la bodega de comida A pesar de lo bueno que puede resultar el cresol en la desinfección de las pesebreras, lo cierto es que no es para nada recomendable la aplicación en los lugares que utilicemos para guardar el grano que supone la alimentación para el caballo. Efectivamente, el cresol daría un fuerte olor a la comida, que sería inmediatamente rehusada por el equino. 3.- Cómo desinfectar la pesebrera La labor de desinfección de las instalaciones resulta básica y primordial. pesebreras, galpón y pasillos deben ser desinfectados cada cierto tiempo para evitar la propagación de todo tipo de gérmenes. 4.- El mejor cuidado, la prevención Si no queremos que nuestra pesebrera sea infectada con cualquier plaga, conviene llevar a cabo una serie de conductas nada complicadas:
No estamos hablando simplemente de "pasar la escoba"; la higiene debe ir mucho más allá e incluir la eliminación de parásitos o cualquier tipo de microbios que tanto gustan convertirse en compañeros de nuestros animales.
Debemos ser conscientes de los numerosos problemas que puede acarrear una pesebrera sucia: cualquier herida no sólo tardará más en curar si hay suciedad, sino que además puede infectarse incrementando notablemente el problema; enfermedades como la sarna o la tiña se dan en ambientes que no son correctamente saneados; los cascos se estropearán notablemente si permanecen más tiempo del necesario sobre estiércol con orina... todo ello sin hablar del peligroso deterioro que sufren los alimentos en este tipo de ambientes y las graves consecuencias que puede tener la ingesta de productos en mal estado.
En definitiva, un buen cuidador debe tener muy presente la labor de limpieza de pesebreras. Para saber lo que hay que hacer y, más importante aún, cómo hay que hacerlo; hemos escrito este artículo del que estamos seguros obtendrá gran cantidad de importante información.
Pero por otro lado, deberemos actuar rápidamente en la desinfección de las pesebreras; una desinfección que no sólo atañe al lugar físico sino también a los elementos que en él se encuentran: maquinaria, productos de limpieza, guarniciones...
Debemos tener bien claros los pasos a seguir y actuar responsable y rápidamente:
Una correcta desinfección pasa por romper el ciclo de reproducción de las especies que se desean destruir, dejando vacío el local durante cierto tiempo.
No basta con destruir las especies vivas para librarse de ellas, hay que poner especial cuidado con la larvas y huevos, que resisten a la gran parte de los productos que podemos aplicar.
Por ello, para la desinfección de la bodega utilizaremos un insecticida adecuado para la destrucción de insectos y ácaros. A la hora de adquirir el producto en concreto, consulte en tienda sobre la existencia de sustancias que actúan con eficacia durante tiempo prolongado (3 meses).
De cualquier manera, para conseguir que el producto sea eficaz pero que a la vez no resulte tóxico, lo importante es conseguir una correcta dosificación; por ello es conveniente leer con atención todo lo indicado por el fabricante en cada caso.
Un consejo: no pulverice producto sobre los pesebres o los abrevaderos. En caso de que, por accidente, le caiga insecticida en estos lugares, convendrá proceder inmediatamente a su limpieza con abundante agua.
Por supuesto el producto tampoco puede alcanzar el alimento; por ello siempre es recomendable vaciar completamente los graneros y los silos; lo que nos servirá para comprobar la inexistencia de nidos de infección en el fondo que podrían contaminar todo el conjunto.
Un lavado minucioso con agua y jabón no resulta suficiente; es necesario pasar un desinfectante activo para acabar con los microbios y parásitos que buscan su sitio entre las grietas del suelo y los rincones, para evitar su destrucción.
Para ello un buen producto es el Cresol, que debe ser diluido mucho antes de su uso. De hecho una dosis máxima del 5% es más que suficiente para la desinfección de paredes y suelos de las pesebreras: 50 gramos de producto puro por un litro de agua.
Una buena forma de prepararlo es echar un vaso de cresol puro en el fondo de un cubo y a continuación verter tres litros aproximadamente de agua. Antes de proceder a su aplicación deberemos sacar a los animales fuera, teniendo en cuenta que el producto es bastante fuerte y produce fuertes picores en los ojos.
Después y para su aplicación, podremos valernos de una escoba-cepillo para el suelo y de un pulverizador para las paredes. Es muy importante que esta escoba sea capaz de penetrar perfectamente en todas las grietas, para no dejar ningún sitio libre para los gérmenes. Una vez aplicado el producto en paredes y suelos de la pesebrera, conviene dejarlos secar y no meteremos a los caballos dentro hasta comprobar que ha secado perfectamente.
Tenga además en cuenta estos consejos:
Método adecuado para la limpieza del caballo en los días de frío, con el que evitaremos posibles resfriados. Para limpiar al caballo de esta forma necesitaremos un cubo con agua muy caliente, una toalla lo más grande posible y un champú especial (sólo en caso de que exista mucha suciedad o que ésta sea de grasa); también le recomendamos que utilice guantes de goma (para aguantar el agua caliente). La forma de hacerlo es como sigue:
Tipo de limpieza que conviene realizar una vez el caballo haya finalizado su trabajo ya que en ese momento su cuerpo estará caliente, lo que favorece que la suciedad se suelte mucho más fácilmente.
Se trata de una parte del caballo que siempre deberá permanecer limpia. Aunque no dispongamos de tiempo para lavar al caballo por completo, por lo menos una vez al día deberemos dedicar unos minutos a la limpieza de sus cascos. Para ello utilizaremos simplemente un limpiacascos. Es una zona en la que pueden clavarse diferentes objetos, produciendo heridas de considerable peligro; además en ellos se suele acumular estiércol, lo que los convierte tembién en un foco de infección si no están perfectamente limpios. A esto se suma el hecho de que los caballos con cascos blandos suelen tener el problema de que se desgastan con enorme facilidad y rapidez, especialmente por la parte de los talones; por lo que la revisión diaria es ineludible. En esta revisión deberemos además analizar el estado de las herraduras, su asentamiento, los clavos...La limpieza diaria de los cascos puede evitarnos numerosos contratiempos. Además del nombrado limpiacascos, es aconsejable utilizar otros dos productos, que son: Le recomendamos además que lleve consigo un limpiacascos cuando salga a pasear con su caballo, de forma que si empieza a cojear, podrá analizar si existe algún problema (tiene algún objeto clavado), y si es así solucionarlo en ese mismo momento.






