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Alimentación del Potro

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Al igual que sucede con los seres humanos, para el caballo los primeros años de vida son cruciales a la hora de determinar cómo será su salud en el futuro; de ahí que sea necesario prestar mucha atención a la alimentación del potro.

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Al igual que sucede con los seres humanos, para el caballo los primeros años de vida son cruciales a la hora de determinar cómo será su salud en el futuro; de ahí que sea necesario prestar mucha atención a la alimentación del potro.
Lo más importante es que la dieta sea variada y que le aporte toda la energía que precisa.
Debemos tener en cuenta que el potro es por naturaleza goloso, lo cual le puede llevar a comer de más, lo que le puede crear problemas de salud; debemos vigilar que su ración diaria sea la adecuada.
En cuanto al tipo de alimento, debe saber que:

  • Conviene que se alimenten de hierba pero sólo hasta el momento en que ésta pierde su valor nutritivo, esto es, a principios del otoño.
  • A partir de principios de la estación otoñal deberemos alimentarlo con heno.
  • En el invierno la dieta deberá ser más rica en proteínas, para lo cual podemos incluir cereales en su dieta y piensos que contengan los nutrientes necesarios.
  • Tenga en cuenta que la hierba muy fertilizada hace que el crecimiento del caballo sea mucho más rápido, lo cual favorece que sus huesos se reblandezcan.

Una correcta alimentación pasa por una buena selección del alimento que se da al animal.
En este sentido debe saber que:

  • Lo más recomendable es que se alimente de hierba, pero sólo hasta el momento en que ésta pierde su valor nutritivo, esto es, a principios del otoño. Mientras se alimente con esta hierba, no precisará de ningún tipo de complemento.
  • A partir de principios de la estación otoñal deberemos alimentarlo con heno.
  • En el invierno, la dieta deberá ser más rica en proteínas, para lo cual podemos incluir cereales en su alimentación y piensos que contengan los nutrientes necesarios.
  • Tenga en cuenta que la hierba muy fertilizada hace que el crecimiento del caballo sea mucho más rápido, lo cual no es del todo favorable, puesto que con ello podemos provocar que sus huesos se reblandezcan.
  • Debemos tener precaución también con el uso de piensos ricos en almidón, puesto que estudios recientes han demostrado que algunas enfermedades óseas tienen su origen en dietas con exceso de almidón, el cual tiene tendencia a provocar un aceleramiento en la velocidad de crecimiento, lo que puede hacer resentir a las articulaciones del potro.
  • Reduzca el aporte de energía y vigile más de cerca el de aminoácidos, vitaminas y minerales

Muchos de los hábitos que seguimos para la alimentación de nuestros caballos resultan perfectamente válidos cuando hablamos de la alimentación del potro.
Así, por ejemplo:

  • Procure dar siempre a su potro una dieta variada , con el objetivo de que podamos aportarle todas las proteínas, vitaminas, hierro… en definitiva, toda la energía que precisa.
  • Conviene dividir la dieta diaria en diferentes dosis disgregadas a lo largo del día: dar mucha cantidad en una única vez aumenta notablemente el riesgo de cólicos y otros trastornos digestivos.
    Por otro lado, nunca dejaremos al caballo sin comer durante más de 8 horas.
  • Procure que siempre tenga a su alcance agua fresca y limpia. Además, resulta recordable que beba siempre antes de las comidas.
  • Vigile que su ración diaria sea la adecuada en cada caso: debe tener en cuenta que el potro es por naturaleza goloso, lo cual le puede llevar a comer de más, algo nunca recomendable.
  • Ponga especial atención a la alimentación durante el invierno, cuando el animal precisará de mayores defensas.
  • Procure dar siempre a su caballo alimentos de primera calidad.
  • Utilice siempre recipientes limpios y guarde estrictas normas de higiene, para evitar la aparición de lombrices y otros problemas


El periodo de lactancia va desde el nacimiento del animal hasta los seis meses de vida, si bien existen potros más precoces que pueden ser apartados de la madre con cinco meses y otros que se dejan con ella algo más del medio año.
La primera toma la hará nada más nacer, lo más habitual es que el animal esté de pie mamando de su madre transcurrida una escasa media hora del parto. Si pasadas dos horas no lo ha hecho, deberemos estimularlo para que comience. Esa primera leche es de gran importancia puesto que protege al potro de posibles infecciones, al tiempo que sirve para estimular sus funciones corporales. De hecho resulta realmente sorprendente el cambio que el animal experimenta tras esa primera toma, cuando se mostrará sumamente vivaz.
Durante casi todo su primer mes de vida, el único alimento que recibirá el potro es el de la leche materna. A partir del primer mes, ya sea por imitación de sus semejantes o por necesidad, comenzará a comer lo que vaya "pillando". Esto es algo que debe ser vigilado por el cuidador, quien deberá ofrecer al animal la posibilidad de nutrirse con alimentos sanos y que se encuentren a su alcance, para lo cual será preciso habilitar un comedero bajo sobre el que deberemos tener cuidado con la madre (para que no se coma el alimento destinado al hijo).
Durante este periodo podremos ofrecerle avena, hierba fresca y heno; la cantidad dependerá de la leche que aún mame de la madre. La ración se irá aumentando de manera gradual a medida que el potro vaya creciendo.
Hasta los 18 meses aproximadamente el alimento básico debe ser la avena.

La gran mayoría de cuidadores coinciden al señalar la importancia de dar al potro durante el crecimiento complejos vitamínicos, principalmente de vitaminas B y C, sabiendo que estas vitaminas aportan:

  • LA VITAMINA B
    Cabe distinguir:
    • Vitamina B1 (tiamina): importante en el metabolismo de los hidratos de carbono (azúcares). Indispensable para el buen funcionamiento del sistema nervioso y cardiovascular.
    • Vitamina B2 (rivofavina): activa la degradación del ácido fólico.
    • Vitamina B3 (niacina) y B5 (ácido pantoténico): intervienen en distintas reacciones metabólicas responsables de la obtención de energía.
    • Vitamina B6 (pirodixina), B12 (cianocobalamina) y B9 (ácido fólico): importantes por su papel antianémico. Se suministran con el objetivo de aumentar la producción de glóbulos rojos y, en consecuencia, la capacidad para transportar oxígeno.
  • LA VITAMINA C
    Buena para:
    • Mejorar el rendimiento muscular.
    • Disminuir la fatiga producida por el ejercicio constante.
    • Prevenir enfermedades respiratorias como la gripe

Hasta los seis meses de vida el potro se alimenta de su madre, de la que depende prácticamente para todo.
Transcurrido este tiempo, llega el momento del destete, lo que siempre significa la separación madre/hijo y, por tanto, la obligación de vivir una experiencia traumática.
El tema de la alimentación es sin duda el que más suele preocupar al cuidador durante esta etapa ¿qué darle a un animal que ha dejado de mamar de su madre?, ¿cómo hacer que acepte y se acostumbre al cambio?
Pues bien, deberemos poner a su alcance una amplia provisión de agua fresca (siempre necesaria) y heno. Además le daremos sus raciones diarias de grano o concentrados (los cuales ya debe venir recibiendo desde antes del destete). Ni que decir tiene que desde el principio, incluso cuando está mamando, debemos animarle a salir al campo para que vea cómo su madre y el resto de caballos pastan en la hierba, actitud que desde el primer mes imitará.
En cuanto a las cantidades diarias de grano, si el potro tiene ya los seis meses, le daremos al menos dos kilos; cantidad que podremos aumentar hasta 3 kilos según se acerque el invierno. Estos cereales pueden ser mezclados con el heno y con la hierba (siempre que dispongamos de ella).
La cantidad que ingerirá dependerá de la raza, del momento del año e incluso del propio caballo en particular, de cualquier forma y en caso de que tengamos cualquier duda siempre es preferible disminuir la cantidad de grano y aumentar la de heno.
Distribuya toda esta cantidad en pequeñas tomas a lo largo del día y no se olvide de vigilarle mientras come.
Tenga en cuenta además los siguientes consejos:

  • En invierno conviene introducir en la cena unos puñados de cebada integral hervida, que le servirán para producir energía con la que mantenerse caliente.
  • Durante el buen tiempo si el potro puede permanecer más tiempo en los pastos, reduciremos los concentrados, dándole tan solo una pequeña dosis para cenar.
  • Conviene dar a nuestro potro complejos vitamínicos, sobre todo de vitaminas B y C. Estas vitaminas serán suministradas en su justa medida, sin caer en el error de los excesos.

Por último, no se preocupe si durante los primeros días rehúsa comer el alimento que usted le ofrece; debe tener en cuenta que se encuentra en un periodo muy difícil para él, con muchos cambios y la siempre inquietante separación de la madre. Trate de mostrarse comprensivo y no dé nunca muestras de enfado ni de nerviosismo, puesto que con eso lo único que conseguiría es poner más nervioso al animal que puede terminar por asociar el momento de la comida con algo negativo.
Con seguridad comenzará a comer por sí solo en pocos días, recuperando con rapidez todo lo perdido. Las raciones diarias se irán aumentando de manera paulatina a medida que el animal vaya cumpliendo meses, si bien hasta los 18 el alimento básico debe ser la avena.